lunes, enero 09, 2006

Sobre Narnia, la Tierra Media y otros territorios

Hoy he vuelto al trabajo entre caras de bostezo (eso incluye la mía), el resfriado y la conciencia del placer vivido estos días en compañía de amigos, libros, discos, películas y lecturas a cuál más apetecible. Fui hace un par de días al cine a ver la adaptación del segundo de los libros (El león, la bruja y el armario) de las Crónicas de Narnia, de C.S. Lewis, pero en realidad la idea de este post ya venía de unas semanas antes, de una de esas típicas cenas navideñas que esta vez tuvo la fortuna de desembocar en una animada conversación en un café lleno de humo -yo que no soy fumador ya empiezo a sentir que esa espesura debí dusfrutarla más por lo infrecuente que parece va a ser a partir de ahora-. Una conversación sobre libros en la que alguien me dijo lo mucho que había disfrutado leyendo en su momento El señor de los anillos, y lo mal libro que era, no obstante, por la plana psicología de sus personajes, por el maniqueismo de la historia y la simplificación excesiva de la fábula. Al parecer no debía escribir esto hasta ahora, tenía que pasar antes por el cine, por Narnia, para encajar lo mejor posible las piezas de este puzle. Vayamos por partes.
Lo primero que debo aclarar es que tengo enormes lagunas en eso que se llama -etiqueta redundante donde las haya puesto que toda literatura es producto de la fantasía- literatura fantástica. Posiblemente este género se distingue de los otros, entre otras cosas, por la tendencia de sus lectores a llevarlo siempre mucho más allá de los libros, a practicarlo dentro de los códigos del juego y, por tanto, a erigirse en una suerte de logia que requiere de sus ritos, sus símbolos, y sus ceremonias iniciáticas. Mi contacto con la literatura fantástica, aclaro, no va más allá de lo que puede ir la experiencia intermitente de un mero lector, un lector tardío, además. Espero que sepan perdornarme los entendidos mi desconocimiento de su lenguaje.
Y ahora sí. Debo admitir que fui a ver la película sobre Narnia acompañado de toda la desconfianza del mundo. He leído algunos de los libros de Lewis -entre ellos el de la película- y sigo leyendo con placer hasta completar las siete crónicas; pero precisamente porque conocía la historia y las posibilidades que ofrece a los azucareros idéológicos de la Disney, unido al entusiasmo que había detectado en ciertos foros ultracatólicos de internet, y al aburrimiento que algún amigo que la vio antes que yo me había confesado pasar en la sala de cine, no esperaba demasiado. Ahora, tras haberla visto, creo que todos tenían razón (aunque yo no me aburrí en absoluto). Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el armario es a todas luces un producto destinado al público infantil, que de manera más o menos velada desarrolla una temática cristiana (la salvación por el sacrificio, por ejemplo), una película en la que la dicotomía Bien/Mal queda resulta sin demasiadas complicaciones, aparentemente. En otras palabras: la película es como los libros de Lewis y, por tanto, también creo que es mucho más que todo eso que acabo de decir. A Narnia, como a la Tierra Media de Tolkien, le debo poco menos que el haberme regalado un espacio que se llena en cada lectura con el placer de las historias bien contadas.
Porque eso es precisamente lo que nos suele ofrecer este tipo de literatura de manera inequívoca. Uno puede tomarlo o dejarlo, pero no me parece justo buscar en estas narraciones precisamente lo que de raíz nunca pretendieron darnos. Uno es mínimamente maduro para detectar que los buenos de Narnia sólo son posibles desde una lógica que tiene a la divinidad como referente. El sacrificio tiene sentido en ellos, la lucha es legítima, porque los malos siempre son los otros, y no hay relatividad posible. Y ese es precisamente su fuerte. Alguien dirá que es un truco demasiado fácil, y tal vez lo sea, pero a diferencia de la moralina que uno detecta en el prosaico discurso de la vida, yo veo honesto este proceder. Y lo veo honesto porque Narnia, la Tierra Media, etc, no tienen vocación de desentrañar la conciencia de nuestro mundo desde el realismo, sino que son espacios que se sitúan "al margen" del mismo. Son espacios morales, ante todo, en el que sus actores hacen siempre lo que moralmente se les supone.
Tanto Narnia como la Tierra Media son como agujeros negros por los que nuestra manera moderna de concebir el espacio literario queda literamente tragada. Pensemos por ejemplo en el Macondo de García Márquez, un espacio que se construye imaginariamente desde el no es, pero podría ser. Narnia y la Tierra Media son los territorios del no es, pero debería ser. Al lector que busque la complicidad con su entorno moderno no pueden, tal vez, ofrecerle mucho, porque la tradición desde la que están construidos estos textos es una tradición ajena a nuestra forma de pensar: la de los textos medievales. Uno puede ignorar ese caudal si le resulta molesto, incomprensible o ideológicamente detestable. Yo encuentro su riqueza precisamente en este aspecto, en el gusto imposible por la narración "al margen", en la franqueza de las historias que no pretenden desarrollar complejas psicologías, sino simplemente personajes que actúan de acuerdo con su función. Añadamos además que C.S. Lewis posee la maravillosa prosa que ha dado, entre otras cosillas, su conmovedor Una pena en observación o el más envidiable libro de divulgación, el que más amor muestra por su objeto de estudio, que es su Imagen del mundo. Introducción a la literatura medieval y renacentista. Al convertirse al catolicismo por influencia de su amigo Tolkien sin duda acabó por hacer suya la energía del converso, ¡pero qué energía! A mí me recuerda que puede haber belleza en las contradicciones, pues el mundo que él muestra en su alegoría, como la Tierra Media de Tolkien (imposibles retornos ambos a un estado preindustrial de la civilización) también tiene numerosas trampas. No pocas de ellas soy capaz de verlas. Lo que le debo es su capacidad para hacerme olvidar esas trampas por momentos a través del poder irresistible de las narraciones más esenciales, más desprovistas de complejos psicologismos. Les debo su forma de diluir aquello que no comparto de la historia en aquello otro que mantiene atento a ella. Mi abuela también me decía que había que ser bueno, porque si no el Señor te castiga. Yo siempre creí que había que ser bueno por otros motivos (y hoy casi estoy convencido de que con ser regular basta), pero era maravilloso escuchar unas palabras junto al fuego.

27 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Aunque coincido en la mayoría de apreciaciones que haces ( ls dicotomías simples bien-mal, el sacrifico, etc ) no comparto esa pasión por el texto de Narnia, ya que ( obviando que salen bichos en todos esos libros y eso ya no les da mucho respeto, según algunos )no es más que un libro muy muy sencillo de hadas para niños,efectivo y hermoso si eres uno de ellos, si no, es solamente una lectura más para olvidar. No alcanza las cotas de diversión de Alicia de Carroll, y respecto al texto de Tolkien,lo separan una mayor complejidad, de trama y vocabulario al menos. Tal vez esto sea de perogrullo, pero supongo que es un buen libro infantil pero tal vez no lo incluiría en literatura fantástica por no llevar a engaños al tío de 30 tacos que se acerque a él.

( De la peli que decir, me aburrio, pero cojones! un minotauro atacando, es una visión recomendable )

09 enero, 2006 21:09  
Anonymous Anónimo said...

Dentro de poco veré las Crónicas de Narnia (es un imperativo necesario), pero he escuchado los mismos comentarios que tú: demasiado infantil, demasiado moralista, muy Disney (lo cual se está convirtiendo en un insulto a la inteligencia últimamente), "está entretenida" (mi padre), etc.
Lo bueno de todo esto es que yo no me voy a acercar a esa película con pretensiones elitistas ni intelectualoides, que para eso me veo otra vez Flores Rotas y le rebusco el sentido último de la existencia en la ambigua mirada final de Bill Murray...
Yo la quiero ver como vi ESDLA: con la sana intención de adentrarme en su territorio paralelo y disfrutar de las tramas. Si estamos ante relatos en cierto modo épicos, ¿por qué hemos de juzgarlos como si fuera el Ulysses de Joyce? Viendo a Frodo y cía. me deleité con la profundidad de los paisajes, con la sincera mirada de Elijah Wood, con la sabiduría de las parcas pero sabias palabras de Gandalf, con la gallardía y prudencia real de Aragorn... ¿Acaso no es suficiente con eso?
Sí, la amistad Lewis-Tolkien, las comparaciones católico-catastróficas de las obras, los símbolos religiosos... Todo está presente y yo no pretendo obviarlo, pero si el Mal es reconocible y el Bien se muestra claramente como el camino a seguir habrá que seguir la ruta y no cuestionar cada paso. Digo yo.

En fin, que me he enrollado mucho para decirte que no soy prejuiciisa, y menos con obras para niños.
Nos vemos en la Tierra Media... o en Narnia ;-)

09 enero, 2006 21:17  
Anonymous Anónimo said...

Confieso que uno de los pocos momentos en que consigo interesarme por la verosimilitud de la Tierra Media es en el célebre llamamiento: "Harold, Hassufel!!".

09 enero, 2006 21:20  
Blogger Montaigne granadino said...

Bueno, creo que Narnia sí es una obra más compleja de lo que parece (y no por ello es mejor, pero yo cuando leo los libros siento que aflora el hombrecillo ese académico que llevo dentro sin que pueda evitarlo, lo siento Violante). En el fondo era imposible que no lo fuera en ese animal de cultura que era Lewis. Lo asombroso es no intenta mostrarnos todas las páginas de lectura y conocimiento que hay detrás de cada idea de Narnia, que esa complejidad se diluye en el propio texto para ser, que no parecer, un libro para niños. Y como todos los libros para niños, puede ser leído también por adultos. Dicho esto no quita que, si Spectre me pone una comparación con la Alicia de Carroll, por ejemplo, yo también prefiera Alicia con mucho.
De Penélope, qué puede decir, el llamamiento ese es muy, muy célebre, en su casa.
Besos

09 enero, 2006 21:31  
Anonymous Anónimo said...

No digo que me acercara con pretensiones elitistas ni intelectualoides a Narnia, es simplemente que yo quería ver una peli de aventuras con minotauros soltando ostias como panes y chavales corriendo tol rato con cara susto, y me encuentro con un rollazo tipo " grandes relatos" pero con menos sustancia aún.

Además, uno puede leer libros para niños, como no, pero en la mayoría de los casos aburriran. Y mientras lo de tolkien se presta más al entretenimiento adulto ( ten valor de leerlo con 12 años ), Narnia es pura y simplemente para niños ( si,se le pueden buscar todas las connotaciones que se quiera, susimbolismo,etc...pero también a Missy el gatito se va de excursion ).

10 enero, 2006 20:35  
Blogger Montaigne granadino said...

Sigo viendo enormes diferencias con los libros esos para niños tipo Missy, la verdad. Para mí, entre otras cosas, la construcción de un relato -insisto en que siempre para niños: no quier caer en el tópico de considerar que un relato es necesariamente mejor si se dirige al público adulto- que habla con un lenguaje tan sencillo como inteligente: nada de el gatito (Missy o como se llame), que conoce al perrito, y se meten en problemitas, etc. Digamos que se ajusta perfectamente al objetivo y el público que tiene, pero sin caer en la ñoñez más absoluta. Yo nunca me aburro leyendo los libros de Narnia, qué vamos a hacerle.

10 enero, 2006 20:49  
Anonymous Anónimo said...

OJO, SPOILER EN EL SIGUIENTE PÁRRAFO:

Yo no he leido ningún libro de Narnia aunque El Señor de los Anillos lo leí con 10 años tras leer el Hobbit y nunca podré ser objetivo hablando de ese libro. Pero lo que si sé es que si en los libros de Narnia también recurren al comodín del público a la hora de resucitar al león pues... que queréis que os diga, pierde todo el interés.

Todos sabemos que en este tipo de libros hay buenos buenísimos y malos malísimos (con la excepción de Gollum que tiene mucha más miga el personaje) y también sabemos que los buenos siempre ganan al final. Pero joder, cuando resucitan al león ya dices, da igual lo que pase, el autor se saca un as de la manga y todo arreglado. Que los niños no son tontos por ser niños, vamos.

10 enero, 2006 21:02  
Anonymous Anónimo said...

Sigo viendo Narnia como una aventura de Missy con un poco más de páginas, si se quiere buscarle se le saca, pero asi a todo.

10 enero, 2006 21:04  
Blogger Montaigne granadino said...

De acuerdo Loren, se ve que no has oído hablar de la Magia Insondable de Más Allá de los Albores del Tiempo. Todo tiene sus códigos (y desde luego una resurrección nunca es inocente, no es una mera argucia argumental en este caso).
Bueno, dudo mucho que Missy diera para siete libros, porque el tejido que Narnia construye va más allá del libro en el que está basada la película.
Y así a todo no. He visto libros infantiles -y algunos adultos- que no tienen nada de miga más que la que yo quiera ponerle. Narnia, como toda buena historia, pone cosas en el lector, y no al revés. Pero esto, como todo, depende del prisma con el que se prime. Yo he aludido en mis clases a algunas cosas de Narnia para explicar literatura medieval (particularmente con cosas que tienen que ver con la lectura moderna de mitos medievales) y no ha desentonado. A algunos de mis alumnos les gustaba la belleza de las ideas que ofrece Narnia. Y a mi también. Pero no pretendo "evangelizar" a nadie, creqo que siempre que le dejo los libros a alguien le aviso de que no se espere nada parecido al Señor de los Anillos, que la cosa no da para tanto. Lo cual no quiere decir que no de para mucho. Deformación profesional, supongo.

10 enero, 2006 21:14  
Anonymous Anónimo said...

Yo no digo que todo el que esté desencantado con la película sea por pretensiones elitistas e intelectualoides (algunos sí, pero no todos).
Y creo que un comodín como el de la resurrección no tiene por qué ser precisamente una argucia facilona del autor sino un resorte propio de un argumento con pretensiones moralistas dentro de la lógica de la literatura infantil.
Será también deformación profesional...
Seguid, hobbits, discutiendo sobre el Bien y el Mal, que mientras tanto Gollum busca el tesoro :P

10 enero, 2006 21:24  
Anonymous Anónimo said...

Para echar mas leña al fuego dire que Narnia no sólo es una mierda sino que...na na es broma, si, es un libro con algo más de chicha y es verdad que J siempre es honesto cuando deja un libro y advierte sobre él, con lo cual ni mucho menos lo leí engañado.
Encierra claves, cierto, pero sigo viendolas como recursos fáciles, claro que hablamos de un libro infantil, por lo que estoy deseando que J me deje "una pena en observación" en cuanto pueda.

10 enero, 2006 22:40  
Anonymous Anónimo said...

Yo no puedo hablar de las dos historias puestas aquí en tela de juicio por absoluto desconocimiento pero estoy de acuerdo con lo que apunta Spectre: de cualquier anécdota insignificante se puede hacer una mitología, que a algunos servirá y a otros no. En tal caso, la fuerza y el mérito literario estarían en ese envoltorio mitológico y no en la anécdota original. Creo que el mejor ejemplo lo tenemos en el arte conceptual y, sobre todo, en el famoso cuentecito de Monterroso: vulgaridades en sí mismas que necesitan que el espectador y sobre todo los críticos se pongan a trabajar porque si no... O sea, que el verdadero "trabajo" lo hacemos nosotros. Y repito que no sé si éste es el caso de Narnia.

10 enero, 2006 22:58  
Anonymous Anónimo said...

A mi una de las cosas que más me sorprendió es ver a niños con armas, entrenando para MATAR. Coño, a mi me decían de pequeño que si infancia digna, eduquemos a nuestros hijos, patatín patatán... ¿Dónde están los defensores de los niños cuando se necesitan? Luego dicen de los niños guerrilleros... El punto cumbre de la peli es ver a la chiquilla de 8 años diciendo ,con su carita dulce, "Vamos a por ellos", mientras saca una faca que ya quisiera el hijo del Vaquilla.

Y hablando del tema "niños VS bichos", os recomiendo dos películas, sin duda muy superiores a ésta: "Una pandilla alucinante" y "Buenas noches señor monstruo".

Buenas noches señores monstruos, no me asusten por favor. Buenas noches señores monstruos, que me da mucho pavor.

10 enero, 2006 23:51  
Anonymous Anónimo said...

...Ñaca ñaca ñaca gua gua. Obra cumbre del musical en español... si izma considera "Buenas noches señor monstruo" superior a Narnia no quiero ni imaginarmela.

11 enero, 2006 09:42  
Blogger Montaigne granadino said...

Bueno, por ir acabando ya, que esto se está haciendo pesado (se descuida uno y le llueven los comentarios). Hay mucho en el texto que ponemos nosotros, eso siempre, pero también hay una parte -hoy día se entienda a menospreciarla o incluso negarla- que nos da el propio texto. La mitología de Narnia, por ejemplo, no es la que proyectamos nosotros, sino que tenemos que ir aprendiéndola con la lectura (no en vano hay tesis doctorales dedicadas al tema, y mucha bibliografía, creo que del gatito Missy no se puede decir lo mismo, aunque las haya dedicadas a los cuentos infantiles). Narnia no tiene las pretensiones que sí tienen otras obras de Lewis porque es intencionadamente para niños. Eso sí, la figura de C. S. Lewis es la de un intelectual imponente, complejísimo. Del León, la bruja y el armario ya podría empezar a comentar punto por punto todo lo que hay detrás, desde la misma dedicatoria , pero nunca fue esa mi intención. Hay libros "serios" que me encantan y otros que me aburren. Creo que de los menos serios podría decir lo mismo.
No pretendía con mi post hablar tanto de Narnia como de un tipo de literatura que creo que tiene su belleza en la creación de un espacio "al margen", de algo que me gusta, en definitiva, que para eso está el blog. Me gusta Narnia, pero moderadamente, y ni siquiera siento ese "fervor" que parece que leído en el post. Mejor que yo habla de estas cosas Fernando Savater en su "Infancia recuperada", libro que recomiendo encarecidamente por ser una invitación a la lectura desprejuiciada.
En cuanto a Spectre, no sé si "Una pena en observación" es tu tipo de lectura, conociéndote como te conozco, pero sabes de sobra que es sólo tienes que venir y cogerlo de la biblioteca de este Montaignillo.
Besos
PD: "Buenas noches, Señor monstruo" fue alfo inevitable -me temo- en la infancia de cada uno de nosotros, Izma.

11 enero, 2006 10:37  
Blogger Montaigne granadino said...

Por cierto, perdón por la desastrosa redacción. Escribo desde el ordenador del departamento, con prisas para que no me pillen, y con un teclado que no domino demasiado.
¡Ya no puede uno dejar de polemizar ni en el trabajo!

11 enero, 2006 10:47  
Anonymous Anónimo said...

Yo no es por entrometerme, señores mosntruos, pero si no les interesa la literatura infantil... Léanse las memorias de Aznar: eso sí que es para adultos y no necesita interpretaciones mitológicas.
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí es un gran cuento, no por lo que dice (que puede parecer vulgar, como apunta Penélope) sino por lo que omite. Pero eso sería ponernos a filosofar sobre teorías literarias y no es sitio el blog.
Montaigne, me han recomendado varias personas ese libro de Savater y creo que lo leeré (me gusta cómo se explica, me hace las cosas más fáciles este hombre con gafas de colores).

11 enero, 2006 14:11  
Anonymous Anónimo said...

¿por lo que omite? Un folio en blanco omite mucho más y por tanto sería otro gran cuento.

11 enero, 2006 14:46  
Blogger Montaigne granadino said...

No es un gran cuento por lo que omite, sino por lo que dice. Pero eso os lo explico en privado, si queréis. ¡Hale, a discutir a vuestros blogs! Que esto puede ser el cuento -nunca mejor dicho- de nunca acabar.

11 enero, 2006 16:25  
Anonymous Anónimo said...

Pues yo creo que es un gran cuento por lo que omite principalmente, aunque eso, como digo, es algo relativo y digno de muchas clases de Teoría de la Literatura.
Y qué pasa, ¿es que no podemos disertar en tu blog sobre historias para niños, películas con violencia infantil y microcuentos polémicos?
Penélope, muy gracioso lo del folio. Más gracia me haría romperlo en dos y tratar de que reconstruyeras el puzzle ^_^

11 enero, 2006 16:32  
Blogger Montaigne granadino said...

Es que esto me va a costar disgustos, en fin. Sólo una apostilla: he notado un entusiasmo desmedido en mis alumnos por aquello que "no está en los textos" y la lectura entre líneas. Quizá por eso me parece mucho más fascinante lo que sí está, implícita o explícitamente. O por lo menos creo que alguien, de vez en cuando, tiene que acordarse de lo que esa parte, que tampoco hace daño. Yo pensaba que lo de Monterroso era una chorrada, hasta que me di cuenta de que era una cosa brillante. Si abro un post sobre eso podemos discutir del tema, y si no, ya tenéis blogs vosotros (no se me olvida que una vez me echaste del tuyo, Violante, :), no se me olvida)

11 enero, 2006 16:39  
Anonymous Anónimo said...

Qué gente más rencorosa... A mí échame si quieres, no me importa. I Wouldn't Join Any Club that Would Have Me as a Member ;-)

11 enero, 2006 17:12  
Blogger Montaigne granadino said...

¡Ojú!

11 enero, 2006 17:17  
Anonymous Anónimo said...

"...no sé si "Una pena en observación" es tu tipo de lectura, conociéndote como te conozco..." extraño comentario J que no se como tomarme, pues si no recuerdo mal me lo ibas a dejar hace un par de meses e incluso me recomendaste que me lo comprara.

Si estos post se alargan es bueno, discuitmos un poquillo, hablamos y de paso te llenamos la pagina.

12 enero, 2006 20:42  
Blogger Montaigne granadino said...

Que yo te lo dejo, hombre. Puntualizamos: a) siempre te he reiterado que te lo iba a dejar (ahora también); y b) cuando me llamaste por teléfono pidiéndome que te recomendara un libro, lo tenís justo a la vista. Me has pillado :). Merece mucho la pena, claro que cuando te lo ofrecí no había visto las cosas que escribes. No lo asocio a tu estilo, pero está claro que eso es una simpleza por mi parte. No te lo tomes mal. Simplemente ven a por el libro.

12 enero, 2006 23:47  
Anonymous Anónimo said...

Lo siento, pero no puedo dejar esta discusión para mi blog, ya que la mayoría de mis visitantes son aficionados al género fantástico y tu apreciación "Posiblemente este género se distingue de los otros, entre otras cosas, por la tendencia de sus lectores a llevarlo siempre mucho más allá de los libros, a practicarlo dentro de los códigos del juego y, por tanto, a erigirse en una suerte de logia que requiere de sus ritos, sus símbolos, y sus ceremonias iniciáticas." sería de lo más polémica. Como si no tuviéramos bastante ya con que se nos considerara "frikis", ¿ahora también vamos a ser sectarios? (que hasta cierto punto lo somos, sí, pero en gran medida como forma de protegernos de la burla ajena hacia un tipo de literatura generalmente considerada infantil, pulp o incluso peligrosa). Además, yo le veo el mismo sectarismo a los lectores de novela rosa, qué quieres que te diga. Y a los lectores de literatura canónica y/o clásica ya ni te cuento. Je.

Lem decía que no nos gusta la realidad que tenemos y por eso nos inventamos otra. Como bien has dicho, esto es algo que ocurre en todo tipo de literatura, pero tal vez esa ficcionalidad in extremis sea lo que realmente diferencie a la literatura fantástica de otros géneros. En fin, mejor lo dejo ya porque podría estar aquí toda la noche...

21 enero, 2006 21:31  
Blogger Montaigne granadino said...

¡¡Aayys!! Llevaba tiempo sin actualizar y creía que este tema ya no daba para más. Entre lo que yo digo, y la acusación de sectarismo va un mundo, Charlotte. Como no soy experto empecé con un "posiblemente" la frase que tú citas. Siempre he tenido -insisto en que desde la perspectiva seguramente equivocada del no iniciado- la impresión de que los lectores del género fantástico tienen ciertas claves que van más allá de los libros, y que tienen que ver con el juego. Y esté equivocado o no, no he dicho ni que sean sectarios, ni que vea nada malo en ello (más bien al revés). Me parecen que corren malos tiempos, uno opina -que no acusa- y el tirón de orejas es inevitable. Eso me deprime, más que nada porque no he llamado sectario a nadie y me resultaría tristísimo que hubiese gente que se diera por aludida (a eso tal vez sí lo llamaría yo sectarismo, pero en fin).
Además, Charlotte, opinaba sobre una forma de narrar que me gusta, como me gustan otras muchas, no sobre sus lectores, a los que paradójicamente no acusaba, sino que pedía perdón por anticipado por mi demostrado desconocimiento.
De todas formas me gusta qye hayas comentado algo en mi blog, y aprovecho para mandarte besitos, Charlotte, y espero que todo te vaya bien.

22 enero, 2006 19:36  

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