domingo, mayo 06, 2007

Sobre una mañana de domingo (o algo sobre música)

Para Violante, por unanimidad ;-)
Acabo de cumplir años. Gracias a todos, guapos. Hoy hace una preciosa mañana de domingo y mi no muy bien cuidado corazón se distrae meditando huidas imposibles (¿o no tan imposibles?) hacia otras ciudades, otras calles, otra vida... cicatrizar sin más, y no morir en el intento. Pero a pesar de todo la gratitud siempre es practicable. Ayer recibí como regalo El mito de Sísifo, de Albert Camus, cuyas primeras palabras contienen una observación tan sencilla, tan obvia, como deslumbrante: "No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuestión fundamental de la filosofía. El resto, si el mundo tiene tres dimensiones, si las categorías del espíritu son nueve o doce, viene después. Se trata de juegos; primero hay que responder."
Yo hoy ni siquiera tengo que esforzarme mucho, pues en lugar de responder recibo una respuesta. Mis amigos me regalan varios discos que ya me veo escuchando impacientemente, cada cual con más placer. Entre ellos, un viejo amigo me regala el tercer disco de The Velvet Underground (de idéntico título), de 1969. Me lo define como un disco de sonido "tranquilo y neoyorquino", algo a lo que nunca me resistiría. Por supuesto que no voy a cometer la injusticia de comparar regalos, pues todos me gustan muchísimo, pero sé que me comprenderán si digo que éste me resulta especial por diversos motivos: porque me lo ha regalado un amigo del colegio que me dio una gran alegría viniendo a celebrar mi cumple, porque el tío se había quedado con un comentario medio distraído que le hice una vez acerca de mis gustos musicales y se acordaba de que me va la Velvet, y eso es todo un detalle, porque no lo tenía y, porque, caray, es un discazo.
En el famoso disco con la portada del plátano diseñada por Andy Warhol (como es sabido, también productor del mismo) se encuentra la preciosa "Sunday morning", que ayer también apareció en las conversaciones entre trago y trago. Mientras escribo también transcurre una mañana de domingo. He puesto un ramo de flores en el salón y he dejado que la imprescindible voz de Lou Reed cante la maravillosa "Pale blue eyes" ("Sometimes I feel so happy / sometimes I feel so sad"...), algo más de cinco minutos y medio en los que nada hay que lamentar, en los que todo sucede, fluye, es dado. Pasa la contenida "Jesus" y me emociono después con aquello de "Wine in the morning / and some breakfast at night / well I'm beginning to see the light"...
Andaba yo muy metido en polémicas últimamente y la entrada de hoy me ha salido más parecida a la página de ese diario íntimo que nunca he escrito. Porque sí, porque me apetecía. Hay quienes saben que en determinados momentos sólo existe un problema realmente serio: ¿le mojaban los Kinks la oreja a los Beatles?